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NUESTRA HISTORIA

 

El Corazón de Nuestra Identidad

ProValores México nació en 2012 con un sueño simple pero poderoso, que surge de la certeza que nos mueve el corazón: las comunidades sanan y prosperan cuando nos unimos, recordamos quiénes somos y trabajamos de la mano por el bien de todos. Tenemos la firme convicción de que el arte, la cultura, la historia y nuestras tradiciones son caminos vivos para transformar vidas y que son las herramientas más poderosas para rescatar los valores perdidos, fortalecer el núcleo de las familias y construir un México más humano.

Nuestra aventura comenzó gracias a la iniciativa de la Fábrica de Tejidos de Lana de San Ildefonso, la cual generó una valiosísima alianza con la Parroquia de San Ildefonso Obispo y la comunidad, reconociendo la necesidad de brindar a los niños un espacio seguro. Así cobramos vida en un curso de verano inolvidable, cobijados por los árboles frutales de "La Huerta", un oasis perteneciente a la emblemática fábrica.

En ese año comenzamos con el rescate de una de nuestras tradiciones más polifacéticas: "La Cartonería Mexicana", llenando de color los ojos y la imaginación de nuestros niños, quienes crearon por primera vez mágicos alebrijes en el 1er Curso de Verano. No lo hicimos solos; fue gracias a la Fundación Jóvenes al Rescate de Tepotzotlán, que nos dio una mano llena de generosidad y nos enseñó que la identidad cultural se construye en comunidad.

Esa fue la chispa inicial que impulsó nuestro motor de sueños, motivándonos a llevar esta visión a otros rincones del Estado de México y del país. Durante años, sembramos proyectos artísticos, educativos, culturales, deportivos y ambientales en los municipios de Nicolás Romero, Cuautitlán Izcalli, Tepotzotlán, Atizapán y Tlalnepantla, e incursionamos en los estados de Hidalgo, Veracruz, Aguascalientes, Zacatecas y Jalisco, usando siempre la riqueza cultural como el puente para unir a las familias y despertar la participación ciudadana.

Llegó entonces el 2020 y la pandemia, un duro golpe no sólo para nosotros, sino para todo el país, que nos obligó a detenernos. Pero solo fue una pausa que transformamos en un viaje de regreso a casa, pues nos llevó a reencontrarnos con nuestras propias raíces y a concentrar toda nuestra energía de vuelta en San Ildefonso, Nicolás Romero, el lugar donde comenzó nuestra historia.

Hoy, con la misma emoción de aquel primer curso de verano, trabajamos para consolidar los proyectos que nos vieron nacer. Estamos aquí para abrazar nuestra historia local, fortalecer los lazos familiares a través del arte y la cultura, y abrir caminos de oportunidad para las generaciones que vienen detrás, llevando muy en alto el nombre de San Ildefonso, un espíritu que nos acompaña por todo México.




El Motor de Nuestros Sueños


Creemos en los caminos vivos que transforman vidas. Para nosotros, cada tradición rescatada, cada alebrije de cartonería y cada proyecto ambiental son puentes para unir a los vecinos y fortalecer a las familias.
 

Aunque nuestra labor ha recorrido rincones de todo el país, nuestro corazón late con el espíritu de San Ildefonso. Hoy seguimos trabajando para abrir oportunidades a las nuevas generaciones, demostrando que la identidad cultural se construye siempre en comunidad.

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